domingo, 28 de diciembre de 2014

Pinte su realidad


                       En el trascurso de estos días no solo sacamos del armario los abrigos y las bufandas para protegernos del frío, sino que también rebuscamos entre los cajones de nuestras cinturas eso que se llama humanidad.

Humanidad… esa palabra que deberíamos de aprender de pequeño en las escuelas, en las calles, en las reuniones familiares,…

Humanidad… esa palabra que al escucharla en la boca de otros nos hace asentir con la cabeza, como el eco de algo lejano.

Humanidad… esa palabra donde la h lleva el pecado de ser muda, dejando que sus gritos se ahoguen de soledad al verse reflejada ante los espejos de la cruda realidad.

Pinte usted esta realidad como quiera pintarla,… que siempre habrá alguien detrás para con su historia poder superarla.

Y al llegar las Navidades, la realidad se supera con cruces; sobre todo con  personas expertas en utilizar la palabra humanidad para envolverla a su antojo, pintando así un retrato de ellas mismas bajo la certeza de que así serán mejores personas.

¿Quieren un ejemplo de cómo se manosea la palabra humanidad en estos días?

Mire su móvil y compruebe cuánto mensajes ha recibido con la excusa de felicitarles las Pascuas de personas que apenas respiran a su lado.

Un copia y pega en toda regla que hacemos para quedar bien con todo el mundo; para que el qué dirán sobre nosotros mismos sea menos violento; para acabar el año con una pátina de buenagente que no se la cree nadie.

De este fenómeno social no se libra nadie, ni siquiera me libro yo.

Al menos a mí me queda la conciencia de que mis mensajes enviados este año están dirigidos a personas que estimo, que aprecio y que quiero.


Si entendiéramos de verdad el significado de la palabra humanidad, de seguro que este mundo iría mejor, sobrándonos la mitad de estos mensajes para ser felices.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Infinidad de recuerdos


                  Tu corazón dejó de latir el día de la Esperanza, y desde entonces tu nombre brilla con luz propia en el bolsillo de mis ausencias.

Fíjate si eras especial, que hasta para marcharte escogiste el día más bonito del calendario, dibujándose desde ese momento en mi cabeza infinidad de recuerdos tuyos.

Comidas en Sanlúcar, historias del banco, miradas de complicidad,…

Recuerdo las veces que iba a saludarte al llegar a tu casa, y te encontraba sentado en tu butacón azul, rodeado de esos papeles que eran tu mundo y tu refugio; recuerdo lo mal que lo pasé en aquel primer viaje a Mérida,… y recuerdo lo mal que lo pasaste tú en el que hicimos juntos a Granada porque querías conocer dónde estaba estudiando el novio de tu hija; ainsssss si el asiento de mi coche hablara…

Me quedó pendiente el que me enseñaras a hacerme el nudo a la corbata; la verdad es que nunca quise aprender porque me gustaba que me los hicieras tú.

Soy el menos indicado para hablar de ti, pero necesitaba darte las gracias por todo lo que me has dado, por todo el cariño y la confianza que me diste, y por darme siempre un lugar al lado tuyo… hubo momentos en que supliste -sin darte cuenta- al padre que desde hace años me falta.

Quizás por eso nos bastaba un silencio para comprendernos… 

Permíteme que desde aquí te pida perdón por las veces que te he fallado, por las veces que no estuve a tu lado, por las veces en las que el egoísmo hizo de las suyas; has cerrado los ojos, y tengo la espina clavada de no haberte dicho adiós en persona.

Paco, que duro se nos va a hacer la vida sin ti ahora.

Allá donde estés, échanos de vez en cuando una miradita, y descansa en paz.


Un fuerte abrazo.

domingo, 14 de diciembre de 2014

¡Qué bonita estás...!


Es lo que siento al vivirte en estos días… y tenía ganas de gritarlo en esta columna para que los vientos se encelen al rodearla…  ¡Qué bonita estás…!

Te lo digo a ti -sisi-, a ti, a Jerez, a este trozo de tierra que llevo cosido sobre mis entrañas y que me duele cuando sufres, y que me haces feliz cuando te pones el mundo por montera.

Por montera… ese debería de ser tu apellido, y dejar a un lado ya el de frontera, porque en estos días hasta esas piedras centenarias se rinden ante las hechuras de tu presencia.

Me acerque a verte de cerca o lo haga desde la distancia, llevas unos días desprendiendo un aroma a barrica de compás y de duende, a latido hilvanado entre yunques y fraguas, a repeluco de ausencias, de nostalgias y de recuerdos que saben a bendita gloria.

Desde por la mañana a la tarde, vas dibujando en el aire todo un arco iris de sonrisas que no hacen otra cosa que endulzar de pellizcos los lunares de tus costuras.

Y es que esperas estos días para arrancarnos abrazos, brindis, lágrimas; para que te busquemos con la excusa de sortear al frío; para que con orgullo levantemos la cabeza y pronunciemos la gracia de ser jerezanos… sólo porque tú así lo has querido.  

Por eso hay tanta gente por todos sitios, inundando con sus pisadas los rincones de un centro que -día a día-, se va convirtiendo en un portal de belén viviente, donde cada uno de nosotros  -en nuestro zurrón de ilusiones-, vamos elaborando el mejor de los regalos para ofrecérselo no solo al Niño Dios que está a punto de venir,… sino a todo aquél que nos acompañe en nuestro caminar.


Escúchame Jerez, la Navidad te sienta bien,... ojalá te des cuenta de lo que vales de una vez por todas…

Foto: Esteban Pérez Abión

domingo, 7 de diciembre de 2014

Mea Culpa



Pasan los días y las dos palabras que abren este artículo se están quedando atrofiadas en el olvido de la memoria.

Significan literalmente… “por mi culpa”, y se aplica -o se aplicaba- cuando una persona asume un error, reconociendo públicamente que se ha errado, que se ha cometido un desliz, que se ha estado desacertado.

Desde nuestra barrera de ciudadanos, pedimos ejemplaridad a los políticos, a los deportistas, a las artistas de la copla,… y nos indignamos si algunos de estos personajes no se inmolan ante nuestros televisores ante una mala gestión, una falta mal lanzada, o una pasión mal encauzada.

Pero,… y la gente normal, las personas que ajustamos el dinero desde el día veinte de cada mes, personas como usted y como yo que no estamos sometidas al foco de la trasparencia ni ostentamos cargos públicos, ¿no cometemos errores?

Y de cometerlos… ¿lo asumimos como tal?

Créanme que no es tan difícil levantar la mano, reconocer un traspié y ampararse en la humildad para seguir creciendo; probablemente ese tropezón nos vendrá muy bien para seguir caminando.

Un ejemplo de esto que les cuento lo tenemos entre el gremio al cual pertenezco: los profesores.  

Si disfrutamos de puentes y vacaciones, la culpa es de la administración, que vela por nuestra salud y estrés.

Si no somos capaces de adaptarnos a la realidad de nuestras aulas, la culpa es de la sociedad y sus malditos avances.

Y si los resultados académicos de su hijo son bajos, tranquilos, que probablemente la culpa la tendrá usted como padre o como madre -si están separados…ahí tiene la raíz del problema-; o la tendrán los abuelos, los hermanos mayores, Cristiano Ronaldo; o los celos, la pubertad, el internet, los primeros amores,…

Menos el docente, todo lo que nos rodea puede ser culpable.


Ainssss, entonemos de vez en cuando el mea culpa…y dejemos la perfección para otra vida.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Diciembre


En un par de horas comenzaremos a tachar los días que conforman el último mes del año, y podremos mandar al olvido este mes de Diciembre que comienza a rodar entre zambombas y villancicos.

Diciembre encierra en sí mismo caminos que cada año vuelven a hacerse con agua, viento y frio -como los de estos días vamos-; es el mes que Jesús decidió para venir a salvarnos y es el mes donde la ilusión se arremolina en torno a niños… y no tan niños.

Es el mes de las manos en los bolsillos, de los chaquetones gordos, de los paraguas y las bufandas; de los guantes de lana, de las botas altas, de los calcetines envolviendo la parte de abajo de los pijamas para dormir y coger pronto el calor de las sábanas.

Es el mes del consumismo -esa misteriosa mano que se apodera de nuestras carteras-, del bullicio en las grandes superficies y del ruido estridente en el  centro, de la nostalgia en forma de ausencia; es el mes de pensar y repensar los gustos de los que tenemos a nuestro alrededor y es el mes de acertar -o adivinar- las tallas de camisas, pantalones,…

Es el mes donde brindamos para alcanzar nuestros propósitos, donde nos  abrazamos con una copita de Jerez en la mano y donde abrimos el corazón para que éste se airee de envidias y rencores.   

Es el mes donde unos ansían regresar a casa, donde otros se emocionan al recordar tiempos vividos, donde todos sentimos un poquito de humanidad cabalgar por nuestras venas.  

Diciembre encierra entre sus repelucos la bondad que aún le queda al ser humano, aunque sea mal disimulada y mostrada a cuentagotas.

Y diciembre encierra entre sus costuras esa pincelada que Dios puso en la tierra…ese pañuelo de verde Esperanza… ese bálsamo con el que muchos  aliviamos nuestras penas…  


Bendito diciembre… no te me hagas eterno…

domingo, 23 de noviembre de 2014

Maldito parné...



Dejando a un lado mi apatía generalizada con todo aquello que tenga que ver con la Navidad -exceptuando algunas zambombas y los roscos de mi madre-, el anuncio de este año de la lotería es cojonudo.  

Es absurdo en sus formas, pero es cojonudo en su contenido.

Cuanto más lo veo menos me gusta. No me creo la escena. No me trasmiten los actores. Y la historia en sí no hay por donde cogerla.

Pero si te pones a pensar con calma en el mensaje que nos quieren trasmitir los publicistas este año, el mensaje en sí es una guantada sin manos, pues nos están dejando muy a las claras que todos somos unos materialistas.

Y nos lo dicen de una manera sutil, a plena luz del día y en estas fechas tan señaladas para las carteras y para la hipocresía.    

Todos somos como ese hombre que pasa de la desolación a la felicidad absoluta al saber que su cartera va a rebosarse de dinero.   

Todos basamos nuestra ilusión en estos días en una quiniela, en un cupón, en una participación de lotería,… en la idea mundana de conseguir dinero rezándole a la suerte para seguir tirando pa´lante.

Todos somos materialistas por naturaleza, porque la naturaleza de estos días nos hace pensar, sentir, vivir así.

Llevamos esta forma de actuar en la masa de la sangre; al igual que a renglón seguido, cuando vemos que la suerte una vez más es esquiva con nuestros deseos florece en nosotros mismos –y en los demás- el consuelo de tener salud.

Ya saben, mal de muchos…  

Lo de compartir con el prójimo, el vecino, el compañero de acera… ya es harina de otro costal porque el egoísmo y la educación  que cada uno recibe influye a la hora de tomar ciertas decisiones.


Quizás este año tenga suerte y os cuente si la comparto, o no.  

domingo, 16 de noviembre de 2014

El boom Ojeda


A veces resulta curioso ver cómo laten algunos corazones tras los muros de esta ciudad.

Al jerezano de pro -desde que nace-, se le cae la baba con aquello que viene de afuera, sea lo que sea aunque estemos delante del disparate más grande y absurdo del mundo… y pisoteamos con ahínco y rencor aquella cabeza que lleva nuestra sangre por el simple hecho de destacar un poquito entre la multitud.

Es la cruz que llevamos adosada a nuestra penitencia.

Y la envidia… ese manjar que algunos mastican desde chico.

El último ejemplo lo está viviendo en sus carnes uno de los nuestros que lleva por bandera -allá por donde va- la tierra que le vio nacer… gracias a sus videos, sus golpes en la mesa y a sus iniciativas a través de las redes sociales.

Se trata de Álvaro Ojeda.

Al escucharlo, no esperen tratados científicos en sus exposiciones o revolucionarias teorías que nos expliquen el porqué de la vida… ya que se trata sólo de un chaval que nos cuenta -a su manera, con su forma de hablar, y amparado en su libertad-, cómo él ve las cosas.

Álvaro, ahora que tienes seguidores que se cuentan por miles; ahora que todos te buscan, te llaman, te cuentan,…; ahora que eres un reclamo porque sales en la tele y eres famoso… hazte un favor: no desancles los pies del suelo.

Aprende la lección y asume que en nuestra tierra no puedes ser profeta,… y menos con el evangelio que intentas difundir, ese que se basa sólo en tu verdad, nada más que en tu verdad,… y simplemente en compartir tu verdad.

Arrancar sonrisas y malestar a partes iguales no está al alcance de todos, por eso quizás ningún medio local se está haciendo eco de este boom que has creado.  

Aun así, no dejes de seguir trazando tu camino…  

domingo, 9 de noviembre de 2014

Marionetas sin libertad


Siempre he mantenido la teoría de que en algún enclave estratégico de nuestro planeta -de manera aislada y a prueba de paparazis-, un grupo reducido de elegidos manejan el mundo que usted y yo conocemos a su antojo, decidiendo desde cuándo cambiar la hora de los relojes, encender la estufa, o el primer anuncio del año,… hasta la elección de las diferentes cortinas de humo con las que entretenernos por las tardes.

Constato así que ciertos humanos no dan puntada sin hilos, sobre todo aquellos que elaboran con astucia y simpleza estas cortinas con las que somos incapaces de ver realmente lo que sucede a nuestro alrededor.

Hace unos días que erradicamos el Ébola de nuestros desayunos, y antes de que nos diéramos cuenta, estas mentes pensantes ya tenían para nosotros otro tema de preocupación, y otro motivo para cabrearnos con la vida: el dichoso doble check del whatsApp.

Previamente habían estado tanteando el terreno con la Pantoja y su entrada en prisión, con la imputación de la que fuera Infanta de España, con la intención de voto a favor del coleta de Podemos,…   y al final han optado por este llamamiento a la cordura social que no es otro que el de saber que tus conversaciones han sido finalmente leídas.

Me hago cargo que el pensamiento que hoy comparto es raro y rebuscado, pero así ha pasado siempre… y me temo que así nos seguirá pasando eternamente.

Porque por mucho que creamos y queramos cambiarlo, somos presos de los grilletes que esta sociedad nos ofrece desde que nos invitan a respirar un aire viciado y manipulado por manos poderosas que juguetean con los hilos de nuestras dañadas muñecas a su antojo.

Cuanto antes aprendamos a vivir con esta libertad marcada entre fronteras, antes valoraremos las cosas simples e importantes de la vida.

Desde hoy yo me propongo hacerlo… ¿cuento contigo?


domingo, 2 de noviembre de 2014

¿De qué sirve...



                      Asomándome a esta ventana desde donde diviso el mundo, hoy me asaltan ciertas dudas…

¿De qué sirve escuchar el perdón del Presidente del Gobierno, si a renglón seguido vemos cómo se acomoda en su asiento con la sensación de que él también nos está robando, engañando, traicionando,…?

¿De qué sirve la oposición a este Gobierno que tenemos, si su proyecto para gobernarnos se basa en el manoseado y cansado “y tú más”?

Y las nuevas alternancias políticas… ¿sirven para algo?

Ustedes seguid así chavales, que ya veréis cómo nos vamos a descojonar todos cuando lleguen las urnas…  

¿De qué sirve buscar a Dios -en las maderas del arte o en el prójimo-,… si Éste está haciendo oídos sordos a nuestras súplicas, desvaneciéndose más si cabe nuestra esperanza y nuestra fe?

Quizás no fue tan buena idea esa de crearnos a su imagen y semejanza…

¿De qué sirve sentirse uno consigo mismo buena persona… si tal y como el mundo va caminando lo que te entran ganas es de masticar el mismo veneno que mastican aquellos que por norma general pisotean cabezas a sabiendas de que jamás les va a suceder nada?

Hay gente que nacieron con esa suerte…

¿De qué sirve tener miles de amigos en las redes sociales si luego no somos capaces ni de mirarnos a la cara cuando nos cruzamos por la calle; no somos capaces de compartir una cerveza con el vecino; o no somos capaces de dejarnos llevar por lo que el destino quiera que nos dejemos llevar? 

¿De qué sirve estudiar, esforzarse, pasar noches en vela ante cientos de apuntes,… si luego los requisitos que te piden para trabajar no tienen en cuenta tu ilusión, tu compromiso, tu valía,…?


Y una última pregunta que me hago antes de tomarme un ibuprofeno para el dolor de cabeza… celebrar Halloween en la baja Andalucía… ¿Sirve de algo?

domingo, 26 de octubre de 2014

Perder la amistad...


Te escribo estas líneas desde la melancolía de tus últimas palabras, desde el rencor envuelto en el pañuelo que lleva tu nombre, desde un atardecer salpicado de dudas… esas mismas que tú -con tu eterna paciencia y generosidad-, de un plumazo desterrabas.

Están pasando los días... y se antoja complicado tenerte… y a la vez no saber de ti.

Ambos sabemos lo que significa perder algo en esta vida. Hemos regresado a casa muchas veces con las manos vacías, consolando a nuestras arrugas, a nuestros abrazos rotos, a nuestros latidos entrecortados…

Y no sé a qué estamos esperando para volver a fijar la mirada en el fondo de nuestros ojos… y volver a sentir esa sensación de no tener nada que decir... pues en ese nada se describen las sombras de un instante repleto de felicidad.

Nos podrá el orgullo de hombre. O el carácter que ambos masticamos. O ese miedo a descolgar un teléfono. A mandar un mensaje. A romper las cadenas del silencio…

O quizás es que ya no queremos volver a sentirnos especiales… aunque solo fuera por un momento.

Perder tu amistad…

Todos los aquí presentes hemos perdido a alguien que -por diversos motivos-, ha significado mucho en nuestra vida.

Es uno de esos tragos amargos que a nadie le gusta saborear; es una mano que te falta cuando tus gritos te buscan en soledad; es esa sonrisa que hace que todo carezca de importancia.

Seguro que sabes de lo que hoy te estoy hablando.

Seguro que tú también has vivido algo parecido a esto que en estas líneas te estoy contando.

Seguro que por no hablar las cosas a tiempo, tú también has dejado que el tiempo se enquiste y ya no sepas como retomar las cosas.

Si es así… dime cómo se hace, qué hago para volver a recuperarla, a recuperarlo…

Te echo de menos amigo.



domingo, 19 de octubre de 2014

¿Tendrán poca vergüenza?


Había un capítulo de la mítica serie Aquí no hay quien viva donde aprendí que el ciudadano de a pie tiene que desconfiar de los bancos, puesto que no te puedes fiar de un lugar donde hasta para firmar un simple ingreso te ofrecen un bolígrafo atado a un mostrador.

Y hojeando las últimas noticias acerca de los bancos y sus tarjetas black,  lo que tienen atada y más que atada estos consejeros y altos cargos al nudo de sus corbatas es una descarada e insultante poca vergüenza.

Vergüenza que por otra parte jamás le harán daño, puesto que para llegar hasta donde han llegado, viviendo al ritmo que marcan sus coches de lujo, sus yates y sus contactos,… de seguro que habrán tenido que comprar -y seguirán comprando-, a decenas de  jueces y abogados.  

Y si no, démosle tiempo al tiempo.

Da asco el escuchar en lo que estos miserables se han ido gastando un dinero del que podían prescindir, puesto que ya disfrutaban de unos sueldos inimaginables.

Da asco el ver cómo se están riendo de nosotros cada vez que salen en los medios alegando que ellos no sabían nada de la procedencia de este dinero.

Y sobre todo, da asco el saber que existe tanta desigualdad cuando hay personas cuyo final de mes lo empiezan el día quince, y que tienen hipotecados hasta los sueños; que hay personas que cuando al echarse las manos a los bolsillos, sólo recuentan monedas de céntimos; que hay personas que con un simple resfriado que padezcan en los próximos meses se les desmontará todo el presupuesto familiar;…

Que no me hablen ahora de “presuntas inocencias” porque en este país hay expertos en vendarnos los ojos, en que miremos para otro lado y en aceptar que nos las sigan metiendo doblada hasta Toledo.   


Lástima no tener cerca un bazoka y  la cabeza fría…

domingo, 12 de octubre de 2014

En tres días...


El pasado fin de semana un grupo de trece amigos enarbolamos la bandera de la amistad, con una bicicleta de por medio y con la Madre de Dios como alfa y omega en cada una de nuestras pedaladas.

Comenzamos con un guiño de despedida ante María Santísima de la O; nos rendimos ante el verde de la Esperanza más humana de Sevilla; y enjuagamos nuestros latidos ante una Virgen del Rocío que tanto sabe de velas, de promesas y de caminos.  

Les puedo asegurar que en esta ruta mariana hubo de todo.

Desde pellizcos donde la piel se echó a llorar y apenas hubo palabras que decir… hasta miradas que cada uno de nosotros guardará en los bolsillos de los recuerdos,… y que seguro volveremos a sentir cuando el tiempo disponga sus hilos para que nos fundamos en un abrazo.

Tengo ganas de ver a los culpables de que la nostalgia siga respirando.

De cada uno de ellos me llevo algo…una charla, un aprendizaje, un por qué para entender que hay que seguir luchando en esta jungla de asfalto… asfalto del que ellos huyen para poder ser libres y perderse en el viento.

En tres días uno puede explicarse a sí mismo cómo es la vida.

En tres días hemos sido capaces de entender que los límites de nuestro cuerpo sólo están en nuestra mente.

En tres días uno es capaz de conocer de primera mano las grandezas del ser humano, y ustedes -queridos compadres-, sois muy grandes.

Grandes porque en vuestras risas habéis dejado escapar parte de vuestra alma; grandes porque cuidáis de mi sangre como si fuera parte de la vuestra; grandes porque juntos volveremos a ese trozo de tierra para mirarle a los ojos a esa marea que quizás nos ganó una batalla,… pero que no nos ganará nuestra próxima guerra.

Así que… ¿para cuándo la próxima aventura?



lunes, 6 de octubre de 2014

Muñecos rotos



Huyo de este tipo de programas desde que imprimo mi verdadera firma en cualquier documento oficial, pero la otra noche me topé de casualidad con Pequeños Gigantes, ese programa donde unos cuantos niños juegan cada semana a ser cantantes, bailarines, presentadores,…

Aguanté cinco minutos.

Y es que, será deformación profesional o será demagogia barata,  los niños a ciertas edades lo único que deberían de estar haciendo es llevar una vida de niños -máxime un día entre semana-, donde al día siguiente hay colegio.

Algún avispado me reprochará que este tipo de programas se graban para no alterar la vida académica de los implicados… pero tengo la sospecha de que el chaval que tiene que darle al play en los estudios centrales no tiene que levantarse temprano a la mañana siguiente para preparar algún que otro Cola-Cao.  

Dejé de ir a ver partidos de futbol de categorías infantiles porque no soportaba el comportamiento de ciertos padres que proyectaban sus frustraciones sobre las frágiles sombras de sus hijos en busca de fama y de dinero.

Y la misma sensación me trasmitió ese programa, donde los niños ansían con todas sus fuerzas salir del anonimato para hacer realidad sus sueños…

En el fondo envidio que tengan tan claro cuáles son sus sueños, puesto que a mi edad aún no se cuáles son los míos.

Y mira que llevo tiempo persiguiéndolos…  

Soñar es maravilloso, pero hay que tener cuidado, porque puede que esos sueños se marchiten, se quiebren, se queden a medio respirar,… trayendo consecuencias irreparables para las raíces de estos presuntos talentos.

A ciertas edades, dejen que los niños vivan, sientan, crezcan bajo una vida donde ser niño es una auténtica bendición; ya tendrán tiempo de sufrir y de vivir como mayores. 


Con el tiempo muchos de estos niños volverán a nosotros con sus sueños rotos, al ser tratados hoy en día como simples muñecos… 

domingo, 28 de septiembre de 2014

La del pueblo


            Colaborar en los medios de comunicación me está permitiendo subirme a una atalaya de privilegios donde oigo, veo,… y algunas veces guardo determinados silencios por temor a herir sensibilidades.

El problema viene cuando la sensibilidad herida es la mía; y cuando esto sucede, la sensación de vacío con la llego a casa es fría, desoladora y triste.

Y el pasado miércoles volví a sentir esa sensación danzar sobre mi piel.

Para cualquier cofrade, participar en la procesión de la Patrona de su pueblo debiera de ser un motivo de orgullo, de fiesta, de reconciliación con nuestra niñez y nuestras raíces.

Pero claro, si hablamos de Jerez -ciudad que se llama a sí misma “mariana”-, el problema varia… ya que asistir a una Novena es una pérdida de tiempo; donde a mitad de camino hay hermandades que se retiran del cortejo; donde se sortea por los grupos de whatshap qué miembros de junta son los “desafortunados” para representar a la hermandad; donde se llega a la Basílica con el estandarte al hombro como si fuera una sombrilla cinco minutos antes de que la procesión eche a andar por las calles,…

Me resulta triste que otras patronas cercanas sientan el latido sincero de su pueblo… mientras que la mía tenga que sentir que su día es una mancha en rojo en el calendario que se aprovecha para que vayamos a la playa… o como se hacía antes… pasar el día en Isla Mágica.

Sale la Virgen del pueblo a pasear su gracia por las calles de nuestra ciudad… y nuestra ciudad huye más allá de las fronteras que nos cobijan por que no sabe -o no quiere saber-, lo que guarda en el interior de ellas.

Y los primeros que huimos somos los cofrades…

Jerezana de tronío… vuelve a perdonar a este pueblo que vive constantemente en un eterno querer… y no poder…

domingo, 21 de septiembre de 2014

Allá donde estés


            Hace un par de días que te marchaste, y nuestra casa de Cristina aún conserva el aroma de despedida en el aire.

La luz de los cirios sigue temblando con lo vivido; el luto de Traspaso se está apoderando de las paredes; y las pisadas de tu voz se están acomodando en el filo de la entrada. 

A pesar de que las arrugas de mis manos empiezan a delatarme, uno nunca está preparado para escuchar ciertas noticias. Y la de tu marcha -cerrando los ojos para dejar de sufrir-, es una de esas que hace que el silencio abrigue miradas.  

Supongo que la abuela Teresa ya te habrá recibido con una copita de Jeré allá en el cielo, y que en breve estaréis hilvanando nubes y abrazos,… pero para los que nos quedamos aquí nos toca vivir momentos duros.

Entre ellos, desempolvar recuerdos, buscarte en cada besamanos, llorarte al no encontrarte en todos los actos que organiza nuestra hermandad,…

Son tantas las preguntas que se quedan en el vacío.  

Pero es que fuiste muy grande Carmen.  

Y siempre nos quedará tu nobleza. Tu entereza. Y sobre todo, tus ganas de comerte el mundo bajo una melena de dolores que -por el bien de todos-, ocultabas bajo una sonrisa morada.

Hasta para eso, la gente de Jesús somos especiales.

Y fíjate si fuiste grande -mi querida madre del nazareno-, que hasta el mismo Jesús pidió estar fuera de nuestra casa para no tener que soltar su cruz y llevarte de la mano en tu último adiós.

Allá donde estés… gracias por llevar como bandera el ser mujer jerezana.

Allá donde estés… gracias por haberme dado tanto sin apenas yo ofrecerte nada.

Allá donde estés… cuida de los tuyos -y de los míos-, desde la más hermosa balaustrada.

Y recibe -aunque sea tarde-, uno de esos besos que siempre querías que te regalara.