domingo, 31 de mayo de 2015

Minutos de silencio


          Por culpa del insomnio galopante que el destino me tiene reservado, desde hace un par de meses aprovecho la primera hora de la mañana para calzarme mis zapatillas deportivas y salir a dar una vuelta por los alrededores de mi casa.

Después de probar mil remedios caseros para volver a conciliar el sueño, he encontrado en pasear un momento de tranquilidad que ahora mismo no lo cambio por nada.  

Porque es mi momento para perderme en los silencios de mi ciudad antes de que el despertador de la costumbre comience a cumplir su incomprendido cometido.

Porque es el momento en el que las farolas comienzan a apagarse tras horas de vigilancia nocturna, en el que las calles se terminan de colocar, en el que el sol comienza a dibujarse en el horizonte de un nuevo amanecer.

Y porque es el momento en el que detengo en seco a la vorágine del día a día de la que me siento preso, y valoro que hubo un tiempo en el que no era esclavo de las redes sociales; saboreo que el mundo no se acaba en un nuevo mensaje o en un me gusta virtual; y camino de puntillas -casi sin molestar-, por la vereda de las cosas importantes que me rodean.   

Por eso, cuando a esas horas salgo a la calle sin móvil, sin apenas dinero, y a veces hasta sin reloj,… me lavo la cara con el fresquito de la mañana, me visto con recuerdos del ayer y me ilusiono con el próximo presente.     

Apenas oigo nada a mí alrededor, la voz de mi conciencia sonríe al estar callada, y dejo que los pensamientos fluyan a su aire, sin red, sin cadenas,… y me doy cuenta de que la felicidad respira en las cosas sencillas de la vida.


En mi caso, en mis minutos de silencios… y la tuya, ¿dónde reside?

domingo, 24 de mayo de 2015

A cambio de...


Queridos alcaldables:

Ya que hoy nos tenemos que ver las caras en torno a unas urnas, os propongo un trato.

Me da igual el color que vuestras promesas electorales tengan, me importa muy poco si estáis más cerca del Centro llegando por la Derecha o del Centro llegando por la Izquierda, me da exactamente igual si presumís de ser Ciudadanos o si anteponéis el Poder al querer.

El trato que os propongo es el siguiente: yo os doy mi voto, os presto mi confianza, os tiendo la mano… pero a cambio de que no perdáis los pies del suelo, a cambio de que os gastéis las suelas de los zapatos pateando las calles, a cambio de que nos miréis a los ojos, seáis honestos y nos dejéis de robar las ilusiones, el presente y el futuro.

Os pido que no nos mintáis más, os ruego que la sonrisita esa que lucís y que tanto daño nos hace la congeléis, os suplico que sepultéis la chulería en un cajón bien lejos de nuestras fronteras.

A cambio de mi voto me encantaría veros por las colas del INEM, por las barriadas donde la droga se vende en las casapuertas, que os fijéis quienes son los usuarios de los comedores sociales.

Mi voto a cambio de que sepáis el nombre de mis vecinos, de nuestros problemas, de que mostréis algo que parece que se paraliza cuando os sentáis en el sillón del ayuntamiento: corazón.

Corazón para que entre todos le pongamos fin a esta tremenda depresión que masticamos a diario, corazón para levantar la cabeza y comenzar a ver la luz a este túnel en el que banqueros y sinvergüenzas nos han metido,… y corazón para saber cuánto nos cuesta llegar a fin de mes a los que no tenemos guardaespaldas.

Yo por mi parte hoy voy a cumplir… ahora os toca a vosotros.   


domingo, 17 de mayo de 2015

Una feria... diferente


                    En cuanto el día agote sus últimas horas, la Feria del Caballo 2015 irá apagando sus luces, encajando la puerta y alguien dirá aquello de “dígame que se debe aquí, si es que la felicidad puede pagarse con algo de dinero”.

Felicidad y dinero,… don conceptos que se repelen tan solo con pensarse.  

En siete días de calendario la ciudad se ha escondido en ese rinconcito de sevillanas y albero para darse un respiro, buscarse el ombligo y escuchar aquella vieja letanía que suspira por la vereda del tiempo de que si se quisiera un poquito más, estaría muy cerquita de la perfección.

Ha sido una feria más que llevarnos al bolsillo de las nostalgias, ese hilo invisible que nos ata a lo que un día fuimos y que dice mucho de lo que hoy somos.

La de este año ha sido de calor -de muchísima calor-, pero que en cada una de sus casetas se ha vuelto a presentar diferente a las demás; no digo ni mejor ni peor, simplemente envuelvo mi pensamiento a la palabra diferente.

Diferente por su carácter abierto hacia propios y extraños.

Diferente por su juego de sombras cuando los rayos de sol la toman de la cintura.

Diferente cuando se deja llevar por ese alumbrado que rivaliza en belleza con el reflejo silente de la luna.

A veces no es lo que tiene esta feria… es lo que esta feria tiene muchas veces.

Una charla con los amigos, un abrazo con tintes de verdad, un brindis por lo que fuimos; un baile de sevillanas, una mirada al pasado, una pará en el camino; unos zapatos envueltos en vida, una lagrima que se pierde por las mejillas, un abanicarse bajo el sol del tendido;…


Desde la portada hasta la calle del infierno, todo en nuestra feria tiene un sabor diferente… Ni mejor ni peor… Simplemente diferente… 

jueves, 14 de mayo de 2015

... pero algo tiene


         
Acabo de llegar a casa. Vengo del centro y estas tres palabras deambulan por mi mente de manera insistente,  como queriéndome decir algo.

…pero algo tiene…

Es el final de un rezo evocado en su último traslado, en ese instante en el que su agonía se acomodaba a las nubes de la tarde, al nervio pasmado de los edificios, al ritmo pausado de las cortinas envueltas en sorpresas.

… pero algo tiene…

Y tras mirarle en ese altar prestado del centro, de norte a sur, y  de este a oeste, me he quedado pensando… “pues claro que tiene algo… no lo va a tener… si Tú eres el Cristo.”

El Cristo…

Ese Hijo de Dios que anclado a una cruz de plata, con el torso desnudo y las cicatrices abiertas,… desafía al silencio errante del miedo.

El Cristo…

Ese enviado que enroscó a sus huellas el número tres…tres fueron los Reyes… tres fueron sus presentes… y tres fueron los clavos que taladraron su piel al sinsentido de este oscuro mundo.

El Cristo…

Esa astilla que quebró las gubias del artesano, ese verso suelto del romance donde habita el pellizco, ese bolsillo de las entrañas donde nos esperan las cuentas por cumplir.

El Cristo…


El Cristo es la espuma del mar que se aloja en nuestros recuerdos, la sombra humeante de un cirio cuando expira, la certeza absoluta de que somos un simple grano de arena en mitad de una orilla que vagabundea al atardecer.

El Cristo es un alumbrado de miradas que se clavan a la suya, es un soplo de alma que rompe en dos a la inquietud, es la vida desafiando a la muerte desde la escritura sagrada del leño, desde la vela donde el viento juguetea a ser de barro, desde la atalaya de una Ermita de sueños escritos sobre el trazo impasible del tiempo...

El Cristo es el refugio de los mendigos, las manos envueltas en impotencias, el reencuentro con lo vivido; es el reverso de las cadenas de oro, el brillo de los azulejos supurando nostalgias emigrantes, el rastro de decenas de lágrimas que resucitan a cada instante; es la promesa que te hice cuando perdí las ganas de vivir, es la vida a punto de escaparse, es el umbral que persigo cuando no sé a dónde ir;…


Manantial donde brotan las pisadas de lo cotidiano, epicentro donde se alojan las duquelas del dolor, rinconcito donde los secretos descorren pestillos para perderse por las aceras pendientes del ayer.

Te acercas hasta Su sombra, y Su misma sombra es capaz de asediarte, de acogerte, de provocarte escalofríos en cada suspiro, en cada espasmo de aire, en cada garabato que dibujas casi sin darte cuenta sobre el alambre de una fe que -ante Su presencia-, cobra todo el sentido del mundo.


Nadie sabe -ni nadie debería de saberlo-, donde radica Su fuerza.

Unos dicen que en su mirada,… otros que en su gallardía…

Los maestros le echan la culpa al sol cuando pespuntea su espalda con agujas de traiciones… y los aprendices esperan que la culpa la tenga la luna; cuentan que es el único que puede iluminar la noche cuando la noche lo ilumina todo.

Los cuerdos no se ponen de acuerdo… los locos solo necesitan de  sus besos… los enamorados de su bendición… los inocentes sólo lo quieren para pedirle perdón… y los gitanos… los gitanos solo necesitan hervir su nombre en los labios para entrar en el reino de los cielos…  

…pero algo tiene…

¿No lo vas a tener si Tú eres El Cristo?



Nota: Fotografía cedida por Javier Romero Díaz

domingo, 10 de mayo de 2015

Tranquilos, tendremos bandera


Que cualquier persona a día de hoy pueda situar a Jerez en un mapa en menos de diez segundos es un hecho real y objetivo que a los jerezanos y jerezanas nos tiene que producir alegría, gozo y satisfacción.

Y motivo más que suficiente para poder ronear de nuestra sangre mucho más allá de nuestras históricas fronteras cada vez que entonemos por bulerías nuestro acento.

Porque, ¿qué ciudad puede presumir de ser cuna del flamenco, haber sido capital europea del vino, estar siendo capital mundial del motociclismo,… y tener el honor de comerse las papas enteras?

La respuesta es bastante obvia: sólo nosotros.

Pero que a nadie se le olvide que esta ciudad es lo que es gracias a los que vivimos en ella; y la soportamos, la sufrimos, la queremos y la odiamos a partes iguales,… dependiendo del día.

Sin embargo, para nuestra actual alcaldesa esto no es suficiente, y viendo que tiene que dar un golpe de efecto para seguir ostentando el bastón de mando al llegar la procesión del Corpus y la procesión de la Merced, la santa mujer ha pensado que colocar una playa artificial en el Parque González Hontoria sería la guinda para que seamos la envidia de todo Occidente.

A mí que haya playa o no haya playa me da exactamente igual, pero lo que no me da igual es ver cómo hemos vuelto a caer como borregos en la trampa orquestada desde alcaldía, desviando nuestra atención de los verdaderos problemas que tenemos.

Eso sí, si Europa nos concede la Bandera Azul de los Mares de Europa, y la colocamos en la nueva rotonda que está cerquita del hospital, entonces tendré que tragarme mis palabras.

Alcaldesa, felicidades. Mi voto para su reelección ya lo tiene, aunque por favor, evite por lo que más quiera posar en la orilla de ese mar a lo Anita Obregón.


domingo, 3 de mayo de 2015

Una madre es...


Esta semana en clase hemos tenido que hacer la actividad-regalo para el Día de la Madre; como mis alumnos sólo tienen seis años, no sólo hay que guiarles con las tijeras y el pegamento, sino también hay que explicarles el motivo en sí de dicha actividad.

La mayoría -envueltos aun en inocencias-, sólo querían colorear el dibujo de una rosa para salir así del trámite y ponerse a jugar con la plastilina.

Pero como uno se hizo maestro por vocación antes que por devoción, les quise dejar claro un par de cositas acerca de la figura de la madre.

Y así, les conté que una madre es mucho más que esa persona que nos trae al mundo, nos cuenta cuentos a la hora de dormir o nos acoge durante nueve meses entre las paredes de su regazo.

Una madre es el lugar donde el dolor se cobija cuando nos tropezamos con la misma piedra una y otra vez; donde el miedo y la soledad carecen de sentido cuando son sus brazos los que nos protegen; donde las heridas se curan solas al compás de nanas y besos rellenos de azúcar, de canela, y de miel.

Una madre es el ancla a la que nos aferramos cuando las huellas de los sueños se dibujan temblorosas y van directas a la deriva del fracaso.

Una madre es la respuesta ante toda pregunta no pronunciada, la palabra silenciosa que todo lo sabe, la caricia eterna; la mirada sabia, el guiño cómplice, el beso de despedida susurrándonos al oído aquello de eres el más guapo del mundo.

Una madre es el tesoro que el destino esconde envuelta en esperas; el regalo sin envolver que seca lágrimas y alienta ilusiones; es el latido donde la palabra amor se conjuga y alcanza todo sentido.

Creo que al final mis alumnos me entendieron.


Feliz Día de la Madre.