domingo, 25 de octubre de 2015

Toda una vida...


Cada tarde buscaban un hueco para ir a remendar silencios por aquel entrañable sendero por donde se dijeron tantas cosas la primera vez que el amanecer les susurró aquello de buenos días.
   
Eran uno chiquillos por aquel entonces, y al traje de la adolescencia le quedaban aun algunas primaveras para abandonar el viejo armario de madera.

En sus sueños de juventud, pintaron estrellas con olor a camisa recién planchada, se robaron besos que se quedaron a dormir sobre el borde de la almohada, y trazaron -una y otra vez-, el perfume de sus miradas para que la pasión no se derramara.

Con las primeras canas se dieron cuenta de que ese amor no tendría fecha de caducidad,… y una tarde llegaron corriendo a casa para quitarle a los lápices la goma de borrar; los dos se pusieron de acuerdo en tachar los fallos y aprender de ellos antes de pasar página.     

No había secreto alguno en esta historia que os cuento.

Confiaron el uno en el otro… y con la eternidad como testigo anillaron sus nombres a una alianza de complicidades.  

A veces el destino tiene estas cosas…

Y cuando esto sucede,… las primaveras se cuelan por las ventanas sin previo aviso, las cicatrices supuran bajo el aliento del otro y el tiempo… el tiempo va descorriendo cumpleaños bajo el cosquilleo de las velas.

Se solapan palabras, se construyen sueños, se recuerdan caídas.

Se dice todo sin tener que decir nada, se busca al otro en medio de la lluvia, se secan lágrimas con el pañuelo de una caricia.

Se es uno donde antes se eran dos, se cierran los ojos cuando el frío cala hasta los huesos y en la piel se van guardando esos secretos de alcoba que se quedan a dormitar sobre los pliegues de las sabanas.


Y es que en esa cabeza apoyada sobre ese hombro va caminando toda una vida… 


domingo, 18 de octubre de 2015

La pasarela azul


Cada vez que paso en coche por debajo de la pasarela peatonal azul del hospital, menos son los tornillos que le quedan a sus entrañas y más feo es el esqueleto que va quedando de ella. 

Es lo que a uno le aguarda cuando se pasa por el taller de chapa y pintura con el objetivo de sanearse, reformarse y adecuarse a estos tiempos que corren.

Supongo que la decisión que se tomó en su día formará parte de la nueva pátina de glamour que nuestros dirigentes le quieren dar a ciertas partes de nuestra ciudad; un ejemplo de ello puede ser el carril bici.

Supongo que este pequeño paso de desmontarla y adecuarla a esa obra interminable de la Nacional-IV será una muestra más para que nuestra ciudad sea más moderna, turística y segura si cabe.

Y supongo -si no éste que por aquí escribe lo sugiere-, que al menos la nueva pasarela tendrá un espacio libre para que los amigos, enemigos o amantes puedan gritar a los cuatros vientos los enlaces matrimoniales más inminentes que a lo largo de la ciudad vamos a ir teniendo.  

A modo de pantalla informativa, como la publicidad en los estadios de futbol o la pantalla de salidas y llegadas que nos encontramos en la estación de Renfe, uno podría saber a qué hora se casa Lucia y Aíran, dónde es el convite de Manu e Isabel, o cual será la canción elegida para el baile de los novios de la Plaza del Cubo.

Si el ayuntamiento quisiera sacar tajada, les regalo la idea, siempre y cuando los beneficios vayan a parar directamente a nuestras arcas municipales; eso sí, en Bodasur tendríamos que poner un stand para darle publicidad.

Sería algo novedoso, puntero y moderno, pero… ¿acaso no es eso lo que se está persiguiendo con todos estos lavados de cara que estamos sufriendo?



domingo, 11 de octubre de 2015

Azul y Blanca


Buceando por la página web del ayuntamiento de nuestra tierra, uno puede observar que en torno a la festividad del patrón -y en torno al puente que nos está brindando-, a lo largo de estos días se ha dispuesto una agenda cultural curiosa, amplia y variada.

Los gestores de la calle Consistorio se han dado cuenta que es más fácil atraer de esta manera al público a nuestra ciudad que venderles el patronazgo de San Dionisio.
Y léanme ustedes estas letras que por una vez, estoy de acuerdo con ellos. 

Mercadillos de diversas índoles, festivales de automovilismo, actividades para los más pequeños; cata magistrales de vino, rutas turísticas para conocer nuestra historia, actuaciones de flamenco en diversos tabancos de la ciudad; exposiciones, conciertos de música medieval, desfiles de modelos;…

Por tener, en la programación se ha incluido una nueva edición del Salón Manga y una Procesión Extraordinaria, maridaje casi perfecto en estos tiempos de fe que corren.

Y es que nuestra ciudad es uno de esos rincones anclados en el sur que tienen una personalidad tan grande y tan genuina, que tan solo con uno de sus amaneceres, es capaz de enamorar no sólo al que nos ve con ojos forasteros, sino a los que tenemos la suerte de vivir cerquita de sus fronteras.  

Pasear por las calles del centro atestadas de gente, de ruido y de vida es lo que esta ciudad de murallas, piedras y plazas nos debería de ofrecer siempre que pueda, y siempre que la dejen poder.

Pero para eso, nos lo tenemos que creer.

Es así de fácil, pero es así de complicado por culpa de este carácter que a veces gastamos los que nos llamamos jerezanos y que a la larga nos hará más daño que otra cosa.


Ojalá que entre todos enarbolemos esa bandera azul y blanca; ¿habrá cosa más bonita en el mundo? 

domingo, 4 de octubre de 2015

Merece la pena...


Me gusta observar en silencio el mundo que me rodea, y desde hace un tiempo a esta parte la mirada que el propio mundo me regala la encuentro triste y resignada; si pudiera romper a llorar, lo haría amargamente como desahogo a lo que el ser humano le está haciendo pasar últimamente.

Porque algo estamos haciendo mal para con nuestros semejantes cuando no somos capaces de soportar los primeros cinco minutos de cualquier telediario.

Corrupción, guerras, maltratos; robos, injusticias, desahucios; jóvenes sin futuro, políticos ineptos, hambre;… 

Pero como aquel que diseñó el mundo fue el mismo que creó a la humanidad, éste supo guardar en algún rinconcito del horizonte un hueco para la solidaridad; y la otra tarde, paseando por la calle Sierpes, me tope de bruces con dicho hueco. 

Mientras este junta-letras paseaba esquivando las sombras de los diversos indigentes por temor a que algo se me pegara, tres jóvenes -envolviendo sus ganas de ayudar a los demás en sonrisas y entusiasmos- se acercaron hasta donde estaba uno de ellos, y tras preguntarle si había comido algo a lo largo del día, le ofrecieron un bocadillo, una botella de agua y un zumo pequeño. 

Uno recibió aquellos tres víveres como manjares sacados del restaurante con más estrellas del firmamento; los otros se fueron felices al llevarse como recuerdo uno de esos agradecimientos escritos bajo la tinta de la humildad. 

Y yo, convidado de piedra ante aquella escena, recibí una nueva guantada sin manos de aquel que mueve mis latidos, mis hilos y mi mundo,… tomando nota de que a pesar de que la humanidad tiende a irse a pique por el sumidero del pesimismo, del egoísmo y la pasividad,… esa pequeña ventana por donde la esperanza y la humanidad se dan la mano sigue estando aun entreabierta.

Dejándome claro que -a pesar de todo-, esta vida sigue mereciendo la pena...